(El tema no es ese,
no.
No se trata de tropezar otra vez con la misma piedra...
o si???
Euforia...
mmmm...
A estas alturas ya debería tener más claras algunas cosas, menos preguntas, alguna que otra respuesta. Hoy he recibido un piropo de lo más procaz y una llamada telefónica que nunca debió ser... lo primero me dió entre risa y asco y lo segundo me tiene un poco indecisa, perturbada, dubitativa y quizás triste... pero eso no es lo que quiero decir...hoy quiero recordar un suceso paranormal)
Los días pasaban tan lento en esas épocas que ni una estrofa de canto gregoriano los alcanzaría a abarcar (hipnotizantemente interminables). Pleno verano y el calor del concreto hacía que los tacos se me clavaran en las rendijas del cemento. La mitad de la oficina estaba fuera y la otra mitad demasiado preocupada por salir pronto de vacaciones. Yo no tomo vacaciones en el verano, i didn´t see the point... asi que los días comenzaban a las 18:00 y terminaban a la hora que quisieran, entre el cine y el teatro, de tarde en tarde una buena conversación, los libros atrasados y muchas pero muchas caminatas al atardecer. Una noche volví a casa un poco tarde. En ese tiempo vivía bastante lejos de todo y todos y debía caminar por una esquina que más que esquina parecía una caverna, una literal boca de lobo. Aún hoy creo que era el rincón más oscuro de esta ciudad hasta que pusieron el farol al frente. Hoy esta iluminado pero aún así tiene un dejo de tetricidad intrigante, aunque quizás sólo son las imágenes de lo que alguna vez fue... en fin, el asunto es que era tarde, y no había un alma cerca, el suelo de tierra se colaba por mis ojos y me hacía lloriquear. Típico. No recuerdo de donde venía pero tenía la mente muy liviana y el andar ligero, demasiado ligero quizás. Cuando me acercaba al trecho de oscuridad me puse nerviosa, absurdamente mis manos comenzaron a transpirar y el corazón me latía cada vez más en allegro furioso. Me detuve en el umbral de la oscuridad más absoluta que puedo recordar, no se porqué pero ni siquiera era capaz de ver lo que había más allá, abrí los ojos tanto como pude y fue entonces que empecé a sentir que la oscuridad se quería colar por ellos como la tierra que pisaba... por unos segundos mi cuerpo se paralizó... entonces sacudí la cabeza... tomé conciencia de lo absurdo de mi situación, era la misma esquina de toda mi vida, en la calle de toda mi vida, bajo las ramas de toda mi vida... no se porqué pero me acuerdo que hasta aplaudí para darle un poco de valor a mi racionalidad menguada por el miedo... luego di una patada al suelo y en un acto del que aún me admiro hoy, me adentré en la oscuridad más absurdamente aterradora que he visto jamás.
no.
No se trata de tropezar otra vez con la misma piedra...
o si???
Euforia...
mmmm...
A estas alturas ya debería tener más claras algunas cosas, menos preguntas, alguna que otra respuesta. Hoy he recibido un piropo de lo más procaz y una llamada telefónica que nunca debió ser... lo primero me dió entre risa y asco y lo segundo me tiene un poco indecisa, perturbada, dubitativa y quizás triste... pero eso no es lo que quiero decir...hoy quiero recordar un suceso paranormal)
Los días pasaban tan lento en esas épocas que ni una estrofa de canto gregoriano los alcanzaría a abarcar (hipnotizantemente interminables). Pleno verano y el calor del concreto hacía que los tacos se me clavaran en las rendijas del cemento. La mitad de la oficina estaba fuera y la otra mitad demasiado preocupada por salir pronto de vacaciones. Yo no tomo vacaciones en el verano, i didn´t see the point... asi que los días comenzaban a las 18:00 y terminaban a la hora que quisieran, entre el cine y el teatro, de tarde en tarde una buena conversación, los libros atrasados y muchas pero muchas caminatas al atardecer. Una noche volví a casa un poco tarde. En ese tiempo vivía bastante lejos de todo y todos y debía caminar por una esquina que más que esquina parecía una caverna, una literal boca de lobo. Aún hoy creo que era el rincón más oscuro de esta ciudad hasta que pusieron el farol al frente. Hoy esta iluminado pero aún así tiene un dejo de tetricidad intrigante, aunque quizás sólo son las imágenes de lo que alguna vez fue... en fin, el asunto es que era tarde, y no había un alma cerca, el suelo de tierra se colaba por mis ojos y me hacía lloriquear. Típico. No recuerdo de donde venía pero tenía la mente muy liviana y el andar ligero, demasiado ligero quizás. Cuando me acercaba al trecho de oscuridad me puse nerviosa, absurdamente mis manos comenzaron a transpirar y el corazón me latía cada vez más en allegro furioso. Me detuve en el umbral de la oscuridad más absoluta que puedo recordar, no se porqué pero ni siquiera era capaz de ver lo que había más allá, abrí los ojos tanto como pude y fue entonces que empecé a sentir que la oscuridad se quería colar por ellos como la tierra que pisaba... por unos segundos mi cuerpo se paralizó... entonces sacudí la cabeza... tomé conciencia de lo absurdo de mi situación, era la misma esquina de toda mi vida, en la calle de toda mi vida, bajo las ramas de toda mi vida... no se porqué pero me acuerdo que hasta aplaudí para darle un poco de valor a mi racionalidad menguada por el miedo... luego di una patada al suelo y en un acto del que aún me admiro hoy, me adentré en la oscuridad más absurdamente aterradora que he visto jamás.
...
Digamos que creo que el tiempo se detuvo, quiero decir, si hubo un lapso en el que yo estuve dentro de esa oscuridad no podría decir si fue un siglo, un año o una milésima de segundo. Me gusta pensar que nunca crucé ese umbral, que simplemente esquivé esa esquina y pasé por la del frente. Otras veces pienso que nunca salí, que mis ojos no alcanzaron a cerrarse y que esa esquina se coló dentro, ocupando un pedazo sutil de mi alma... pero eso lo pienso sólo los días en que recibo comentarios procacez o llamadas indeseadas. Nunca volví a cruzar por ahí. Nunca.