lunes, agosto 18, 2008

Galindo

(Crear. Qué significa crear. Sentarse a mirar una pantalla que reproduce una falsa hoja en blanco y presionar unas teclas que extrañamente reflejan lo que una mente vió, escucha, cree... observo el cable que conecta mi tecleo con la falsa hoja en blanco... mis conexiones nerviosas serán tb como ese cable... negro... en fin... Crear. Cué significa crear. Acaso será un efecto mariposa, una concatenación de sonidos, leitmotiv desglosado en baremos de personalidades múltiples, quizás en mi caso sea más simple, crear no se crea nada, hay una especie de bolsa de viejo de donde es posible sacar algunas letras, algunas historias... amplia memoria ram para eventos desagradables y otros agradables... los agradables son difíciles de describir, son demasiado contingentes y pierden fuerza expresiva (algo así como el paraíso de Dante) sin embargo los desagradables, los inocuos, los momentum, los espacios... esos permanecen de una manera un poco más pareja, precisa, consistente)

La noche de antes de ayer (que para estos efectos es la de pasado mañana) nos mirábamos a los ojos mientras oíamos los beach boys (personalmente lo disfrutaba, no así algunos de mis acompañantes) y envidiábamos la infinita cantidad de comida que ordenaban los vecinos mientras intentábamos autoconvencernos de que las empanaditas de queso del porte de una nuez nos había satisfecho absolutamente... Entre la envidia, la música disco previa, el autocontrol, el apoyo, los movimientos y los recuentos, hubo un momento de absoluto silencio en el que me sentí, sin previo aviso, muy feliz. Fue en ese instante en que el asombro me hizo distraerme de la conversación grupal, y corri la vista hacia la mesa del lado, donde estaban esas tres mujeres adultas (bastante adultas la verdad) con sus parkas columbia de colores fuertes, la piel blanca como desteñida y los ojos azul claro, verde agua, miel... la que estaba frente a mi se cruzó con mi mirada y me sonrió con esa especie de sonrisa cortés que cuando uno anda de viaje le da por regalar a todo el mundo, como diciendo si, estoy de vacaciones y tu no, estoy feliz y me gusta tu país, acaso eso te parece algo imposible... le devolví la sonrisa en un gesto de bienvenida, disfrute que este Santiago es largo y angosto y cabemos mujeres de todas las tallas, espero que alguno de sus momentos se transforme en imborrable e intenso... su sonrisa es muy agradable, justo ahí la K. empezó a cantar una canción de modern talking (increíble pero cierto) y TUVE que darme vuelta para indagar porqué la conversación estaba llegando a esos niveles jajajjajajajajajajajajajajajajja terminé sumandome a las risas y bailes grupales, y cuando volví a mirar para el lado sólo habían copas sucias, platos usados, un cenicero limpiecito y tres sillas vacías... son cosas que pasan todos los días, pero podrían no pasar nunca y no habría ninguna diferencia... ninguna diferencia??

viernes, agosto 08, 2008

Normandie

Volví anoche a casa y todo estaba tal cuál lo había dejado: la loza sucia todavía sucia, la cama sin sábanas, la ropa en el colgador de la pieza, el papel sobre la radio en punto de equilibrio... antes de darle un poco de vida a ese hogar, me detuve a descansar porque el vaivén igual me acompaña a ratos... me acordé de mi visita al normandie jajaja se me había olvidado con tanta discusión feminista, en fin, aquí va:
Resulta que M. trabaja en el cine, y ya que nos juntábamos a almorzar para intercambiar historias de terror recientes, decidí ir a buscarla porque ese barrio me encanta sobre todo a la luz a del mediodía. Cuando entré al cine esperé un ratito con el frío del hall de entrada y luego llegó M. y dijo ¿Quieres entrar?, salté casi de aceptación jajaja de verdad no venía pensando más que en días grises, así que empecé a llenarme de esa alegria chiquitita que producen las novedades inesperadas. Entramos por las butacas (estababan limpiando una increíble cantidad de basura pues había habido función de teatro en la mañana) de paso vislumbré al menos cinco ocasiones en las que había ido a ver cinco peliculas distintas con personas diferentes... y luego empezó la pequeña emoción, subimos por una escalerita al escenario y de pronto estábamos detrás de la pantalla mirando una multitud de películas amontonadas sin aparente orden, estaban en sus cajas redondas de metal y eran como varias torres dispuestas sin sentido, mucho más altas que mi altura, llenas de polvo... M. iba diciendo aquí deben haber como 7 peliculas de Bergman, encuentras cosas que ni te imaginas... siguió avanzando y yo me quedé un rato pegada mirando algo que no sabía muy bien qué era... me acerque a una de las cajas redondas y la abrí, estaba vacía. M. dijo que a veces cuando tienen muchas copias las destruyen al tiempo, me pareció lamentable. Continuamos por el lado izquierdo, subimos una escalera ínfima y llegamos a la oficina de M. (que en realidad es la oficina de F. donde M. tiene un escritorio pequeñíto). Era una habitación sin ventanas que daba esa sensación de estar en el cine todo el rato, de techo bajo pero amplia. me pregunté cómo sería estar ahí mientras en la sala rodaba una película. Luego de cruzar la puerta me encontré con una biblioteca muy ordenada y prolija que tenía sólo libros de cine y algunas revistas. Contra los libreros había dos sillones rojos (como de butaca) y una mesa central más dos escritorios. Saludé a F. pero me quedé mirando los libros, me acerqué, se me produjo esa especie de hipnosis que siempre me producen las bibliotecas, Cine para leer, Fellini, Bergman, no retuve casi nada más, M. tenía hambre y yo seguía un poco mareada. Nos despedimos de F. y retrocedimos nuestros pasos, esta vez salimos por el costado... mientras caminábamos hacia el Paseo Bulnes, iba con la sensación de haber resuelto una especie de enigma... aunque no se de a dónde saco estos enigmas jajaja... de todas formas, ese cine tiene algunos significados, me imagino, en la vida de muchas personas... para mi por ejemplo, ahora que lo pienso, significa el comienzo de dos grandes historias: con B. estuvimos intentando infructuosamente quedar sentados juntos cuando estábamos en el máximo pre-algo y fuimos a ver The Wall con los amigos de la U... obviamente quedamos en los puntos más alejados el uno del otro jajaja luego nos reímos mucho de ese ansioso desencuentro... a todo esto esa es la única vez que he visto the wall... bueno, años después, con S. comenzamos a salir los dos sólos pues me invitó a acompañarlo a ver algunos episodios de El decálogo, de Kieslowsky, que estaban dando en el Normandie todos los jueves... íbamos en horario de noche después de estudiar todo el día, creo que vi como 4 o 5 episodios, nunca he olvidado uno de unos hermanos, unas estampillas y mucho dinero, que daban vueltas al mismo tiempo que nuestras manos se descubrían de esa manera tan especial, tan sorpresiva, tan natural... cuando todo mejore creo que voy a ir al Normandie a ver una de esas peliculas difíciles, para poder darme vueltas una y otra vez en los posibles significados, los cuadros, los personajes... quién sabe si tb. me falta algo de eso... quién sabe...

lunes, agosto 04, 2008

la radio a pilas

(en este estado un tanto febril, y un tanto alienado, donde las cosas físicas a veces dan vueltas (aún no me acostumbro a esta sensación) y cada acción consecutiva de la vida parece mucho menos real de lo que es... luego de haber recordado, oído y leído tantas cosas abismantes y terribles atribuibles sólo a mi.
Me toca escribir a mi.)
Anoche antes de desvanecerme en el corredor de orfeo me pasó algo un poco freak y un poco divertido... estaba en el regazo de mi querido viejo, y no se de dónde sacó una radio a pilas del año uno y comenzó a intentar sintonizar una radio en onda corta, de esas clandestinas, de esas que yo pensaba que ya no habían. Mientras se daba vueltas en el dial y me iba molestando cada vez más el ruidito incesante ese de cuando no hay onda (como un prrrrrprprpprpprprp... asi con altibajos de pronto PRPAPRPaprppaPRPRPAPpappprpwp... en fin) el asunto es que estábamos en eso y mi mamá va y grita desde el baño: "Te acordai cuando en dictadura nos juntábamos a escuchar la radio Moscú??? mi padre asiente casi imperceptiblemente, no lo veo pero siento su gesto, tengo mi cabeza apoyada en su pecho con los ojos cerrados y escucho el prprPPRPRrprpprprpPRPRPRPrpppp y él concentrado tratando de ubicar alguna voz o algún recuerdo... mi mamá continúa... ¿te acordai que buscábamos un lugar donde nadie nos pudiera oir??? y que a veces lográbamos sintonizar??? se escuchaba a Volodia... era importante... entonces comienzo a imaginar... y como esas peliculas que miran en movimiento, me traslado, me veo durmiendo en el pecho de mi viejo, subo y veo el patio, mis perras, los árboles de la reina, las calles, la oscuridad la noche... me doy un par de vueltas y comienzo a acercarme a la velocidad de la luz a un departamento en la villa frei, a una pareja de jóvenes, sentada en el suelo en una esquina de una pequeña habitación, unas tazas de té en la mesa de mantel a cuadros... una cuna de mantas rosadas en la pieza, atrás... ambos tienen las cabezas juntas, los brazos entrelazados y la espalda en la pared... y en el ambiente se escucha bajito una voz grave de hombre, que sale como a empujones de una radio a pilas pequeñísima pero que transporta tanta esperanza... esperanza... de pronto mi recreación se ve bruscamente interrumpida por la voz grave de un cubano relatando la ilegalidad de la detención de unas personas en Santiago de Cuba, de la libertad de prensa y de la ilegitimidad de... bah es una radio gusana... jajajajjaa... jajajja nos reímos los tres... mi padre decide apagar la radio y echarme de la pieza. Me voy, hace mucho frío... el mareo ha ido cediendo y tengo mucho sueño... la opresión en el pecho disminuye por las noches... igual mañana todo puede ser diferente, mañana puede empezar todo de nuevo.

viernes, agosto 01, 2008

once upon a winter time...





... me pregunto en que iré a terminar...