no puedo dormir...
la mitad de mi alma está rodeada de sábanas blancas, tubos, fluidos, analgésico, sangre, antibioticos ... de morfina... jajaj eso podria estar interesante... en fin... su cuerpo ahora mutilado emite quejidos estructurales en cada movimiento... quisiera sufrir por ella... pero al mismo tiempo no puedo evitar agradecer no ser ella... los seres humanos somos una mierda... es tarde y el sonido del o2 me marea... las señoritas de blanco pasan a vernos cada 1 hora... los latidos en verde, la respiración en azul y las pulsaciones en blanco... irregularidad... la penumbra exagera la soledad de este momento... yo estoy con ella, es cierto, pero ella no esta conmigo, extraño, el sonido de su respiración me tranquiliza... absurdo... operacion de rutina, lugar de rutina, miles de personas, miles de veces todos los días... lo unico cierto para mi es que estás aqui, cableada y dolorida, y yo oyéndote respirar y pensado...
en mi casa vacia y descuidada...
sola...
en cómo estarás dentro de esa celda, qué rabia, qué impotencia, qué planes tendrás...
pienso en tu pieza y tu piso de mármol y tus ansias de ocupar mi lugar...
pienso en tus imágenes y tu vacío, espacios blindados, tapiados, inaccesibles para mi...
pienso en el personaje... y me doy cuenta cada vez más que no es en nada distinto, es una de las hidras y todas, sólo hay que recordar algunos sucesos recientes...
y aún no puedo dormir...
viernes, mayo 30, 2008
martes, mayo 27, 2008
GIGANTE
Cuando se recupero, en parte, de la reciente-dolorosa hecatombe, para Antonina fue muy fácil darse cuenta que casi todo lo que significaba algo para Teresa, ya no estaba a su alrededor... su corazón realmente había perdido una parte vital... esencial... vas por buen camino... se estaba transformando en un ser muy extraño, por fuera seguía siendo una explosión de pasiones desbocadas, sin embargo, algunas cosas eran medio irreconocibles... huraña... amarga...
...y porque nunca nada ha sido fácil para Teresa (ni siquiera dejar de existir) fue justo en este momento de su vida, en que su corazón cansado, maltratado, boicoteado, a punto de morir, se topó, como por consecuencia y como por destino, con un corazón de GIGANTE.
Antonina conoció a Ernesto Bolaño en su cama, desnuda, en la madrugada después de una noche larguísima, que hasta hoy no recuerda cómo empezó. Como algunas otras veces Antonina despertó en cualquier parte, con los párpados arenosos y una punzada en la espalda, mirando un techo descascarado y con algo de frío, dónde estoy... se dio vuelta y se topo con un cuerpo de hombre gigante, si hubieran habido osos en Santiago podría haber pasado la noche con uno de ellos jajaj le pareció divertido este pensamiento y se rió, sin querer, después de todo había sido una noche deliciosa sorprendentemente... la risa hizo que el gigante se moviera mañosamente, al principio, y que luego se desperezara como un volcán de movimientos lentos... Antonina salió de la cama y comenzó a vestirse, sus ojos grises miraban por la ventana y aunque notaba unos ojos gigantes que la miraban insistentemente, no hizo ademán alguno, ya estaba acostumbrada, sólo debía irse rápido de allí, si dominara el arte de la teleptransportación... cuando se encaminaba a la puerta luego de no responder varias veces ante una voz tentadoramente grave, pasó algo inesperado... el gigante saltó de la cama a la puerta, (difícil imaginar que pudiera moverse de esa manera... en realidad no tanto...) le tomó la cara con las dos manos de gigante y le dijo -Mi nombre que no recuerdas es Ernesto, tu nombre anoche era Teresa, pero hoy no lo sé... detestas que te hablen después del amor y que te toquen la boca con los dedos... quiero saber tu nombre y voy a besarte ahora, luego puedes irte y terminar con tu existencia... o bien puedes demorarte un poco más y observar mi garganta de gigante mientras bebo mi café-.
Antonina no esperaba que el gigante tuviera tanta fuerza, parecia un gigante hecho de imán y ella una hoja delgadita de metal... el gigante besaba pertubadoramente, besaba con los ojos cerrados, (besaba con el alma!!!) Antonina y sus grises ojos abiertos no resistieron el momento, y Teresa salió de su tumba sólo para empujar al gigante con violencia, pasarse el dorso de la mano por los labios y decir -Observaré ahora tu garganta de gigante beber café, mi nombre es Antonina Barré-.
jueves, mayo 22, 2008
A.B.
Luego de algunas disquisiciones mentales y de alg-otras arbitrariedades de la vida terrena que me han impedido concentrarme en lo único que considero importante realmente, procedo a continuar con la descripción de aquello que, en la mente y las palabras de A.B. (las siglas nos harán libres) es considerado como dejar de existir. Si procediera incluso podríamos establecer una enumeración pero con el fin de no caer en categorías ni jerarquizaciones tan intrínsecas al ser humano, dejaremos los números a quienes pretendan justificar decisiones gubernamentales y a quienes son diariamente (o cada tres semanas) torturados con algunos problemas de papas, peras y manzanas (o con cálculos de varianza y covarianza )…uf…
Para comenzar, y repito que aunque sin ánimo de jerarquizar, pero ya que siempre por algo hay que comenzar, cronológicamente la primera forma de auto-asesinato serial que AB pudo imaginar, se relacionó con un camino que ya había iniciado accidentalmente hacía algún tiempo por lo que sólo debió acentuar algunas actitudes, expresar mucho más de lo que siempre se guardaba, romper algunos corazones, dejar caer muchas ilusiones, traicionar de la manera más cruel incluso sus propios sentimientos… dejar de hacer o recordar algunas cosas o hechos… y así… increíblemente… de una manera que le pareció quizás muy rápida (nunca pensó que sería posible, pero lo fue…)
Antonina Barré eliminó uno a uno a quienes estaban mas cerca del corazón de Teresa Serrano…
Antonina Barré desilusionó, atacó, abandonó y llevó hasta el límite más extremo, a cada uno de los amigos que alguna vez T.S. tuvo, pudo tener, e incluso a los que ya había perdido…
Antonina Barré se quedó sin la compañía, sin la voz, sin el color ni el calor...
A.B. se quedó sin ningún amigo en el mundo... sola... completamente sola...tristes palabras dignas de crónica roja… tristes y amargas lágrimas derramó A.B. en el proceso… casi muere, físicamente, de tanto dolor… hizo cosas horribles, el ser tan detallista la convirtió en una máquina perfecta de destruir amistades, en una torturadora serial… tan perfeccionista que incluso no pudo no preocuparse de que al final de "su función" no quedaran solos… y tristes… así el dolor de aniquilarlos al menos disminuía en parte… esa parte que quería sacar de si misma la misma parte que, precisamente, la había llevado a cometer tan descabelladas acciones...
… tristeza…
Para comenzar, y repito que aunque sin ánimo de jerarquizar, pero ya que siempre por algo hay que comenzar, cronológicamente la primera forma de auto-asesinato serial que AB pudo imaginar, se relacionó con un camino que ya había iniciado accidentalmente hacía algún tiempo por lo que sólo debió acentuar algunas actitudes, expresar mucho más de lo que siempre se guardaba, romper algunos corazones, dejar caer muchas ilusiones, traicionar de la manera más cruel incluso sus propios sentimientos… dejar de hacer o recordar algunas cosas o hechos… y así… increíblemente… de una manera que le pareció quizás muy rápida (nunca pensó que sería posible, pero lo fue…)
Antonina Barré eliminó uno a uno a quienes estaban mas cerca del corazón de Teresa Serrano…
Antonina Barré desilusionó, atacó, abandonó y llevó hasta el límite más extremo, a cada uno de los amigos que alguna vez T.S. tuvo, pudo tener, e incluso a los que ya había perdido…
Antonina Barré se quedó sin la compañía, sin la voz, sin el color ni el calor...
A.B. se quedó sin ningún amigo en el mundo... sola... completamente sola...tristes palabras dignas de crónica roja… tristes y amargas lágrimas derramó A.B. en el proceso… casi muere, físicamente, de tanto dolor… hizo cosas horribles, el ser tan detallista la convirtió en una máquina perfecta de destruir amistades, en una torturadora serial… tan perfeccionista que incluso no pudo no preocuparse de que al final de "su función" no quedaran solos… y tristes… así el dolor de aniquilarlos al menos disminuía en parte… esa parte que quería sacar de si misma la misma parte que, precisamente, la había llevado a cometer tan descabelladas acciones...
… tristeza…
Personalmente nunca entendí porque A.B. no empezó por autoasesinatos cotidianos menos terribles, menos desgarradores, podría perfectamente haber desaparecido todo el chocolate del mundo (o al menos del país… o bueno de la ciudad… ya en fin, de la cuadra, o del negocio de la esquina no se, así…), podría incluso haber reglado su colchón y comenzado a dormir en cualquier parte, como hizo después, así al menos hoy tendría más lugares donde dormir… en fin… no lo sé… sólo sé que el proceso de dejar de existir es lento y abrumador, desgarra el alma y los sentidos, aturde los reflejos… e incluso exacerba el odio inherente de una manera demasiado peligrosa… aunque también, oh, maravilla!… al mismo tiempo, en el proceso A.B. nunca miró atrás… finalmente comenzaba a cumplir su objetivo: perdió toda su inocencia… casi todo su amor…y lentamente iba olvidándose de ese recuerdo infructuoso, candente, aparatoso, demasiado entrañable…
lentamente…
lunes, mayo 19, 2008
Intermezzo
Tuvo que doblegarse luchando día a día por sostener aquél precario equilibrio que era su existencia, vivía presa de un agotamiento estremecedor, observarla más de unos segundos mientras cruzaba el parque, era morir un poco… inevitable que las lágrimas inundaran los ojos al compas de su caminar flagelante, era evidente en sus córneas inflamadas que cada movimiento era para ella de una tortura aterradora, su cara pálida y tensa, sus manos crispadas y los lamentos… a cada movimiento un quejido visceral… además impactaba la ira, rabia… cólera contenida… odio, absoluto odio… odio del dolor, odio de la crueldad, odio de la locura, odio de tus ojos jóvenes y de tu pecho virgen, odio que me veas, y que llores, odio la vida que te queda, odio el ruido de tus pulmones...
odio que sepas que existo, y que no me dejes de observar…
Vivíamos en el mismo barrio, a media cuadra. Me interesé en ella desde la primera vez que la ví, en el ocaso, y me obsesioné con su historia desde que la oí de su propia boca la única vez que me dirigió la palabra. Antes y después de ese día he intentado que me observe, que me salude, que se detenga, pero desapareció mi recuerdo, olvidó mis palabras, creo que incluso es capaz de desaparecerme, simplemente no me vé, no permite mi entrada en el encuadre de sus pasos cansados. Lo único que pude observar en aquella breve conversación es que la locura se hizo parte de su rutina y de su abismo… la mantuvo en ascuas… le inventó trucos y mentiras que alimentaba a base de vegetales hervidos… le destrozó la existencia y al mismo tiempo… le permitió sobrevivir(se).
lunes, mayo 12, 2008
anochecí en sus brazos...y ya nunca pude amanecer...
Años después intenté averiguar cosas, pero Teresa Serrano no nació en ninguna parte, no tiene domicilio ni Fonasa, nunca abrió cuenta corriente ni pagó cuentas comerciales. No firmó contrato alguno. De oídas me enteré que tuvo padre… y de que aún tenía una madre. Vivió bajo distintos pseudónimos escondida en lugares comunes, viviendo retazos de vidas prestadas… de espíritu vigoroso, alguien mencionó que tuvo dos criaturas que dejó abandonadas a si mismas… tal como ella siempre estuvo… abandonada(s)…
La primera vez que la vi me encontré con un vendaval vestido de rojo y de labios gruesos, despotricando contra el imperialismo y la violencia de estado, exigiendo un trato digno (y una copa de vino tinto) intentaba explicar que su nombre no era Teresa sino… que esto era un abuso, que esta situación no tenía ningún sentido… le desgarraron el vestido rojo y le obligaron a usar la bata rosa… mientras se desordenaba los rizos, continuó insistiendo al menos en el vaso de vino, entonces le tiraron un vaso de agua en la cara y le dijeron que si no se calmaba con eso "llamarían a Norita”. Entonces vi que se le congelaron el semblante, y el ánimo, en una mueca de terror... Guardó silencio.
Más tarde yo ya casi me había olvidado de su silueta y decidía si entrar o no, entonces noté unas pisadas cerca y, bajo el páramo del farol de pronto la vi... de bata rosa... los ojos grises… se sentó a mi lado sin verme… le saludé cortésmente… mencione algo de sus labios carmín, de lo hermosa que te ves, Antonina Barré… no hizo ademán de escucharme… al principio, luego se dio vuelta lentamente y antes de que me diera cuenta tomó mi nuca con su mano izquierda, me aferró el pelo entre los dedos y cuando iba a gritar la vi acercarse…
directo a mis labios…
violentalentamente…
suave y firme... lasciva y cruel, mientras reprimía sus gemidos en mi boca, casi me sacaba el pelo de la nuca... mientras guiaba mi mano entre sus pliegues deshacía todas mis defensas... y parte de mi sentido común...
no pude alejarla, desde entonces nunca pude alejarla…
nunca…
La primera vez que la vi me encontré con un vendaval vestido de rojo y de labios gruesos, despotricando contra el imperialismo y la violencia de estado, exigiendo un trato digno (y una copa de vino tinto) intentaba explicar que su nombre no era Teresa sino… que esto era un abuso, que esta situación no tenía ningún sentido… le desgarraron el vestido rojo y le obligaron a usar la bata rosa… mientras se desordenaba los rizos, continuó insistiendo al menos en el vaso de vino, entonces le tiraron un vaso de agua en la cara y le dijeron que si no se calmaba con eso "llamarían a Norita”. Entonces vi que se le congelaron el semblante, y el ánimo, en una mueca de terror... Guardó silencio.
Más tarde yo ya casi me había olvidado de su silueta y decidía si entrar o no, entonces noté unas pisadas cerca y, bajo el páramo del farol de pronto la vi... de bata rosa... los ojos grises… se sentó a mi lado sin verme… le saludé cortésmente… mencione algo de sus labios carmín, de lo hermosa que te ves, Antonina Barré… no hizo ademán de escucharme… al principio, luego se dio vuelta lentamente y antes de que me diera cuenta tomó mi nuca con su mano izquierda, me aferró el pelo entre los dedos y cuando iba a gritar la vi acercarse…
directo a mis labios…
violentalentamente…
suave y firme... lasciva y cruel, mientras reprimía sus gemidos en mi boca, casi me sacaba el pelo de la nuca... mientras guiaba mi mano entre sus pliegues deshacía todas mis defensas... y parte de mi sentido común...
no pude alejarla, desde entonces nunca pude alejarla…
nunca…
jueves, mayo 08, 2008
Antonina Barré
Teresa Serrano, autodenominada recientemente Antonina Barré, ha decidido terminar con las dilaciones que la mantienen aferrada a un recuerdo de su inocencia (infructuoso, candente, aparatoso, demasiado entrañable) razón por la cual ha llegado a la conclusión de que debe poner fin a su existencia...
El asunto, sin embargo, pese a la simpleza de su formulación gramatical, un tanto coloreada, está inundada de un sinnúmero de significados previos y trabas no menores, que deben ser resueltos uno a uno pues, siendo Antonina antes Teresa Serrano, aún hay algunos elementos de aquella personalidad que se superponen al presente. Entre estos últimos claramente no se encuentran su pasión desmedida, sus acalorados arrebatamientos, su fiereza ante el género masculino, la incapacidad absoluta, de la que se siente orgullosa!!!, de NO cruzar todos los límites asumiendo todas las consecuencias… aspecto que cabe mencionar aquí, le ha valido nada menos que la pérdida absoluta de algunas amigas del alma de Teresa y el completo des-perfilamiento social, sin embargo aquellos son temas que Antonina ni siquiera considera… aunque podríamos inferir que no es así para Teresa claro, si es que Teresa fuera relevante… que no lo es…
Un aspecto en Antonina, entonces, que resulta in-armonioso para quienes no la conocieron en el pasado, es su voluntad a toda prueba, que llega a rayar en la absurda testarudez de terminar todos los procesos iniciados, aunque estén constituidos por las cotidianeidades más insignificantes (que no detallaremos en esta oportunidad) incluso aunque impliquen dilatar (sostener) una existencia in-sorpresiva (in-sostenible).
Convendría quizás aclarar en este momento, que la mayoría de las veces Antonina no entiende las cosas en un sentido hermenéutico literal, sino que sus conceptos pro-vienen de una epistemología – ontológica de la crueldad, que ella explica como la construcción de las afirmaciones desde y hacia el ser humano entendido en un sentido individual-capitalista, directamente proporcional a sus emociones y experiencias más violentas. Esto significa, en palabras simples, que aunque la frase en comento tenga un significado que podría pasar por desconcertante en los labios apurados de la vendedora del carrito del desayuno (desea Ud. hoy acabar con su existencia?? Y para el café, azúcar o sacarina??), sería bastante entendible al enfrentarnos todos los días con aquellos rostros que al atardecer rondan los puentes sobre el río, las estaciones de metro, las calles anchas, con ansiedad en los ojos y temblor en las manos (será que hoy…ss.. si??? ) e incluso podría sonar irónicamente agradable para aquellos acostumbrados a halar gatillos y presionar botones rojos, con una mueca de soberbia paternalista en los labios (por el bien de todos debo acabar con… y de paso destruir a…), por lo tanto, e incluso más allá del contexto, no existe frase ni pensamiento de otro que pueda ser interpretado por otro más que por si mismo (el otro), de acuerdo a las emociones y experiencias emanadas de la viscerante crueldad experimentada por cada uno de los seres humanos, entre aproximadamente los 3 y los 90 años dependiendo de determinadas variables independientes que no cabe mencionar ahora… pues es necesario agregar que Antonina considera además, que el origen y fin de la vida está relacionado con la capacidad o incapacidad de controlar las evacuaciones intestinales, que desde la cosmovisión occidental (generalizando) implica, en otras palabras, afirmar que la vida comienza y termina en el wáter… y que asimismo el wáter y sus sustitutos son el único elemento de la tecnología con el cuál los seres humanos realmente creamos un vínculo inherente a la construcción de nuestro ser social, en términos aristotélicos… pero bueno esto ya vendría siendo harina de otro costal… en todo caso quizás estos argumentos no son, en realidad relevantes (como Teresa) ya que Antonina se jacta, además, de ser absolutamente inconsecuente…
Volviendo al punto, Antonina ha decidido dejar de existir, pero en su mente, aquello no puede estar más alejado de actos físicos y banales como cercenarse las venas en perpendicular, arrojarse al agua o a la avenida o saturarse con pastillas… actos que además de engorrosos, atentarían directamente contra la personalidad de Antonina y que coincidirían más bien con una típica (y conocida) actitud Teresiana.
El asunto, sin embargo, pese a la simpleza de su formulación gramatical, un tanto coloreada, está inundada de un sinnúmero de significados previos y trabas no menores, que deben ser resueltos uno a uno pues, siendo Antonina antes Teresa Serrano, aún hay algunos elementos de aquella personalidad que se superponen al presente. Entre estos últimos claramente no se encuentran su pasión desmedida, sus acalorados arrebatamientos, su fiereza ante el género masculino, la incapacidad absoluta, de la que se siente orgullosa!!!, de NO cruzar todos los límites asumiendo todas las consecuencias… aspecto que cabe mencionar aquí, le ha valido nada menos que la pérdida absoluta de algunas amigas del alma de Teresa y el completo des-perfilamiento social, sin embargo aquellos son temas que Antonina ni siquiera considera… aunque podríamos inferir que no es así para Teresa claro, si es que Teresa fuera relevante… que no lo es…
Un aspecto en Antonina, entonces, que resulta in-armonioso para quienes no la conocieron en el pasado, es su voluntad a toda prueba, que llega a rayar en la absurda testarudez de terminar todos los procesos iniciados, aunque estén constituidos por las cotidianeidades más insignificantes (que no detallaremos en esta oportunidad) incluso aunque impliquen dilatar (sostener) una existencia in-sorpresiva (in-sostenible).
Convendría quizás aclarar en este momento, que la mayoría de las veces Antonina no entiende las cosas en un sentido hermenéutico literal, sino que sus conceptos pro-vienen de una epistemología – ontológica de la crueldad, que ella explica como la construcción de las afirmaciones desde y hacia el ser humano entendido en un sentido individual-capitalista, directamente proporcional a sus emociones y experiencias más violentas. Esto significa, en palabras simples, que aunque la frase en comento tenga un significado que podría pasar por desconcertante en los labios apurados de la vendedora del carrito del desayuno (desea Ud. hoy acabar con su existencia?? Y para el café, azúcar o sacarina??), sería bastante entendible al enfrentarnos todos los días con aquellos rostros que al atardecer rondan los puentes sobre el río, las estaciones de metro, las calles anchas, con ansiedad en los ojos y temblor en las manos (será que hoy…ss.. si??? ) e incluso podría sonar irónicamente agradable para aquellos acostumbrados a halar gatillos y presionar botones rojos, con una mueca de soberbia paternalista en los labios (por el bien de todos debo acabar con… y de paso destruir a…), por lo tanto, e incluso más allá del contexto, no existe frase ni pensamiento de otro que pueda ser interpretado por otro más que por si mismo (el otro), de acuerdo a las emociones y experiencias emanadas de la viscerante crueldad experimentada por cada uno de los seres humanos, entre aproximadamente los 3 y los 90 años dependiendo de determinadas variables independientes que no cabe mencionar ahora… pues es necesario agregar que Antonina considera además, que el origen y fin de la vida está relacionado con la capacidad o incapacidad de controlar las evacuaciones intestinales, que desde la cosmovisión occidental (generalizando) implica, en otras palabras, afirmar que la vida comienza y termina en el wáter… y que asimismo el wáter y sus sustitutos son el único elemento de la tecnología con el cuál los seres humanos realmente creamos un vínculo inherente a la construcción de nuestro ser social, en términos aristotélicos… pero bueno esto ya vendría siendo harina de otro costal… en todo caso quizás estos argumentos no son, en realidad relevantes (como Teresa) ya que Antonina se jacta, además, de ser absolutamente inconsecuente…
Volviendo al punto, Antonina ha decidido dejar de existir, pero en su mente, aquello no puede estar más alejado de actos físicos y banales como cercenarse las venas en perpendicular, arrojarse al agua o a la avenida o saturarse con pastillas… actos que además de engorrosos, atentarían directamente contra la personalidad de Antonina y que coincidirían más bien con una típica (y conocida) actitud Teresiana.
martes, mayo 06, 2008
...amanece cada día en la ciudad...
frío en las mejillas, pasos rápidos, trajes negros, azules y grises... mientras camina, se empina la botella y el liquido extrañamente azul aliviana por segundos los abrasadores recuerdos de la noche anterior acumulados en su garganta, intenta resolver en qué momento se salió del indolente personaje de ficción que construyó con tanto esfuerzo, que amanece cada día en la ciudad, destruye zapatos en los adoquines, y circula entre los otros sin dejarse ver... no hay conclusión y es tarde, cuando chequea la hora por última vez, se detiene en el movimiento imperfecto de la aguja que como por defecto y por obligación marca el absurdo continuar... volviste... te esperaba... iluminados espasmos, movimientos circulares, una mano en la espalda, ojos café, cadencias, humo, cebada... lápiz en mano frente a la hoja en blanco, palpitaciones en el lóbulo frontal, arena en los párpados, y las pupilas dilatadas de imágenes difusas articulando un espasmo iluminado de movimientos circulares, cadencias, manos... ojos café... demoraste, creí que me habías abandonado... es tarde y hoy me inunda la melancolía... la habitación está casi vacía, en silencio, los papeles en blanco, la botella de agua azul, el libro de cubiertas negras, el hombro pálido, desnudo y la incomprensible indiferencia... tu rostro a contraluz me entristece... la certeza de que nunca me verás, de que jamás nos vamos a encontrar... un empujón involuntario le invita a seguir y el bocinazo de la micro, la realidad... busca un camino alternativo y llega... alza los ojos unos segundos dubitativa, y entonces, como todos los días, voluntariamente avanza y al traspasar el umbral, el personaje resuelve que tiene que cambiar ese reloj, que lo anterior fue sólo un paréntesis, que tiene mil cosas que hacer, que se tiene que olvidar... me dejas otra vez... y ya no sé si cuando vuelvas... si es que alguna vez vienes... nos volveremos a encontrar...
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