Teresa Serrano, autodenominada recientemente Antonina Barré, ha decidido terminar con las dilaciones que la mantienen aferrada a un recuerdo de su inocencia (infructuoso, candente, aparatoso, demasiado entrañable) razón por la cual ha llegado a la conclusión de que debe poner fin a su existencia...
El asunto, sin embargo, pese a la simpleza de su formulación gramatical, un tanto coloreada, está inundada de un sinnúmero de significados previos y trabas no menores, que deben ser resueltos uno a uno pues, siendo Antonina antes Teresa Serrano, aún hay algunos elementos de aquella personalidad que se superponen al presente. Entre estos últimos claramente no se encuentran su pasión desmedida, sus acalorados arrebatamientos, su fiereza ante el género masculino, la incapacidad absoluta, de la que se siente orgullosa!!!, de NO cruzar todos los límites asumiendo todas las consecuencias… aspecto que cabe mencionar aquí, le ha valido nada menos que la pérdida absoluta de algunas amigas del alma de Teresa y el completo des-perfilamiento social, sin embargo aquellos son temas que Antonina ni siquiera considera… aunque podríamos inferir que no es así para Teresa claro, si es que Teresa fuera relevante… que no lo es…
Un aspecto en Antonina, entonces, que resulta in-armonioso para quienes no la conocieron en el pasado, es su voluntad a toda prueba, que llega a rayar en la absurda testarudez de terminar todos los procesos iniciados, aunque estén constituidos por las cotidianeidades más insignificantes (que no detallaremos en esta oportunidad) incluso aunque impliquen dilatar (sostener) una existencia in-sorpresiva (in-sostenible).
Convendría quizás aclarar en este momento, que la mayoría de las veces Antonina no entiende las cosas en un sentido hermenéutico literal, sino que sus conceptos pro-vienen de una epistemología – ontológica de la crueldad, que ella explica como la construcción de las afirmaciones desde y hacia el ser humano entendido en un sentido individual-capitalista, directamente proporcional a sus emociones y experiencias más violentas. Esto significa, en palabras simples, que aunque la frase en comento tenga un significado que podría pasar por desconcertante en los labios apurados de la vendedora del carrito del desayuno (desea Ud. hoy acabar con su existencia?? Y para el café, azúcar o sacarina??), sería bastante entendible al enfrentarnos todos los días con aquellos rostros que al atardecer rondan los puentes sobre el río, las estaciones de metro, las calles anchas, con ansiedad en los ojos y temblor en las manos (será que hoy…ss.. si??? ) e incluso podría sonar irónicamente agradable para aquellos acostumbrados a halar gatillos y presionar botones rojos, con una mueca de soberbia paternalista en los labios (por el bien de todos debo acabar con… y de paso destruir a…), por lo tanto, e incluso más allá del contexto, no existe frase ni pensamiento de otro que pueda ser interpretado por otro más que por si mismo (el otro), de acuerdo a las emociones y experiencias emanadas de la viscerante crueldad experimentada por cada uno de los seres humanos, entre aproximadamente los 3 y los 90 años dependiendo de determinadas variables independientes que no cabe mencionar ahora… pues es necesario agregar que Antonina considera además, que el origen y fin de la vida está relacionado con la capacidad o incapacidad de controlar las evacuaciones intestinales, que desde la cosmovisión occidental (generalizando) implica, en otras palabras, afirmar que la vida comienza y termina en el wáter… y que asimismo el wáter y sus sustitutos son el único elemento de la tecnología con el cuál los seres humanos realmente creamos un vínculo inherente a la construcción de nuestro ser social, en términos aristotélicos… pero bueno esto ya vendría siendo harina de otro costal… en todo caso quizás estos argumentos no son, en realidad relevantes (como Teresa) ya que Antonina se jacta, además, de ser absolutamente inconsecuente…
Volviendo al punto, Antonina ha decidido dejar de existir, pero en su mente, aquello no puede estar más alejado de actos físicos y banales como cercenarse las venas en perpendicular, arrojarse al agua o a la avenida o saturarse con pastillas… actos que además de engorrosos, atentarían directamente contra la personalidad de Antonina y que coincidirían más bien con una típica (y conocida) actitud Teresiana.
El asunto, sin embargo, pese a la simpleza de su formulación gramatical, un tanto coloreada, está inundada de un sinnúmero de significados previos y trabas no menores, que deben ser resueltos uno a uno pues, siendo Antonina antes Teresa Serrano, aún hay algunos elementos de aquella personalidad que se superponen al presente. Entre estos últimos claramente no se encuentran su pasión desmedida, sus acalorados arrebatamientos, su fiereza ante el género masculino, la incapacidad absoluta, de la que se siente orgullosa!!!, de NO cruzar todos los límites asumiendo todas las consecuencias… aspecto que cabe mencionar aquí, le ha valido nada menos que la pérdida absoluta de algunas amigas del alma de Teresa y el completo des-perfilamiento social, sin embargo aquellos son temas que Antonina ni siquiera considera… aunque podríamos inferir que no es así para Teresa claro, si es que Teresa fuera relevante… que no lo es…
Un aspecto en Antonina, entonces, que resulta in-armonioso para quienes no la conocieron en el pasado, es su voluntad a toda prueba, que llega a rayar en la absurda testarudez de terminar todos los procesos iniciados, aunque estén constituidos por las cotidianeidades más insignificantes (que no detallaremos en esta oportunidad) incluso aunque impliquen dilatar (sostener) una existencia in-sorpresiva (in-sostenible).
Convendría quizás aclarar en este momento, que la mayoría de las veces Antonina no entiende las cosas en un sentido hermenéutico literal, sino que sus conceptos pro-vienen de una epistemología – ontológica de la crueldad, que ella explica como la construcción de las afirmaciones desde y hacia el ser humano entendido en un sentido individual-capitalista, directamente proporcional a sus emociones y experiencias más violentas. Esto significa, en palabras simples, que aunque la frase en comento tenga un significado que podría pasar por desconcertante en los labios apurados de la vendedora del carrito del desayuno (desea Ud. hoy acabar con su existencia?? Y para el café, azúcar o sacarina??), sería bastante entendible al enfrentarnos todos los días con aquellos rostros que al atardecer rondan los puentes sobre el río, las estaciones de metro, las calles anchas, con ansiedad en los ojos y temblor en las manos (será que hoy…ss.. si??? ) e incluso podría sonar irónicamente agradable para aquellos acostumbrados a halar gatillos y presionar botones rojos, con una mueca de soberbia paternalista en los labios (por el bien de todos debo acabar con… y de paso destruir a…), por lo tanto, e incluso más allá del contexto, no existe frase ni pensamiento de otro que pueda ser interpretado por otro más que por si mismo (el otro), de acuerdo a las emociones y experiencias emanadas de la viscerante crueldad experimentada por cada uno de los seres humanos, entre aproximadamente los 3 y los 90 años dependiendo de determinadas variables independientes que no cabe mencionar ahora… pues es necesario agregar que Antonina considera además, que el origen y fin de la vida está relacionado con la capacidad o incapacidad de controlar las evacuaciones intestinales, que desde la cosmovisión occidental (generalizando) implica, en otras palabras, afirmar que la vida comienza y termina en el wáter… y que asimismo el wáter y sus sustitutos son el único elemento de la tecnología con el cuál los seres humanos realmente creamos un vínculo inherente a la construcción de nuestro ser social, en términos aristotélicos… pero bueno esto ya vendría siendo harina de otro costal… en todo caso quizás estos argumentos no son, en realidad relevantes (como Teresa) ya que Antonina se jacta, además, de ser absolutamente inconsecuente…
Volviendo al punto, Antonina ha decidido dejar de existir, pero en su mente, aquello no puede estar más alejado de actos físicos y banales como cercenarse las venas en perpendicular, arrojarse al agua o a la avenida o saturarse con pastillas… actos que además de engorrosos, atentarían directamente contra la personalidad de Antonina y que coincidirían más bien con una típica (y conocida) actitud Teresiana.
4 comentarios:
Está bueno... Y me gusta el nombre Antonina...
Antonina Barré se autodenominó en recuerdo y re-edición de dos inmensas y malentendidas locuras que, reconoce, sólo conoce de oídas, y que asumió por referencia ya que es inevitable no admirar su libertad.. jaja me tiene trastornado el cerebro...
Es todo un poco críptico y misterioso. No alvanzo a entender bien de quién y desde dónde hablas.
tenme paciencia... espero que todavía haya mucho q contar...
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