Sentir que pudo haber sido distinto para él nunca fue una alternativa.
Nunca tuvo expectativas, por eso no conoció las frustraciones...
De la absoluta miseria a la máxima plenitud, su vida, hasta la exhalación postrera, fue siempre una maldita rueda de la fortuna...
Su situación, sin embargo, tuvo desde fuera, las características que a cualquiera habrían generado un estado depresivo bipolar endógeno, por cierto. Infancia sin datos, el primer registro del 22/11/1979, indica abusos en la escuela, una investigación exhaustiva, hay incluso fotos, un sumario administrativo, tres sancionados y terapia para el adolescente. Una frase claramente indica: sin padres conocidos, adulto responsable: abuela, Rosa Pérez, 87 años. Después de eso, sólo datos de consultas siquiátricas, exámenes médicos, muchas pruebas de sangre (AIIRH+), effexor por 3 años en dosis variables. Lo último una nota al margen de 08/04/1983, visada por el Dr. Saragüi: "No se presenta a control regular de químicos".
Luego, NADA.
...
Las cosas para el Sr. Rourke, sin embargo, fueron muy distintas a las consignadas en este expediente de tapas rojas...
pero eso, quizás, sea materia de otra discusión.
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