lunes, junio 02, 2008

Pese a todo pronóstico, intención, análisis... pese a todo... Ernesto, el Gigante, Bolaño se amalgamo a la vida de Teresa como el musgo a la piedra... terrible... nada te resulta... el gigante con su voluminosa actitud se instaló cómodamente en cada uno de los rincones de la vida de Teresa, en su casa, en su correo, en su mente... my godness... Antonina Barré, por primera vez en su vida, se sentía confundida... atolondrada... estaba, en actitud, pero no era ella quien tomaba las decisiones... y cada vez que intentaba escaparse el gigante interponia sus manos de gigante alrededor de su cintura, en sus mejillas, su inmensa boca en la suya y en todas partes... atrapada por un gigante... no podia evitar cierta emoción, melancolía de princesa cautiva jaja, vivía inventando historias de asesinatos de gigantes con los finales más retorcidos posibles (que luego susurraba a Ernesto mientras descansaba la cara en su pecho) al mismo tiempo se odiaba a si misma y por sobre todo detestaba al gigante inmenso avasallador que se iba abriendo paso como una daga hacia su corazón...



entonces,




pasó algo muy, muy extraño...




el gigante de un día para otro comenzó a empequeñecerse... sí, increiblemente... primero se redujeron sus manos y pies, el pobre se golpeó muy fuerte un par de veces, fue entonces que comenzó a sospechar que algo pasaba... luego se achicaron sus orejas y dejó de oir la voz de Antonina en las mañanas... con esa audición dejó de entender algunas cosas y su cerebro se redujo aún más en su cabeza (gigante hidrocefálico jijij) dejó de responder a los estímulos, y de a poco su voz comenzó a hacerse cada vez más grave, más profunda... su cuerpo finalmente comenzó a descender desde la cumbre en la que estaba hacia la tierra que se impregnaba en sus ojos y le nublaba la vista...
El gigante dejó de existir...
Antonina lo aniquilo y Teresa disfrutó cada momento...
El ex-gigante, entonces indefenso, pasó a formar parte del paisaje, y ella descubrió que esta experiencia le ayudaría a retomar aquella cruzada iniciada un tiempo antes, olvidada por los engaños de su corazón aún inexperto en las lides, en la lucha... ignorante de dolor, enfermo de represión, perdido, vacío...
-ESO QUE QUIERES, TERESA, NUNCA LO VAS A OBTENER.-

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