domingo, julio 20, 2008

10.000 kms



sobre el nivel del mar...

Haberse alejado tanto del subsuelo ha causado estragos en el corazón y la mente de Antonina Barré. Recorrer con la mirada esas cumbres, sumergirse en el oscuro mar inmenso, atravesar las nubes espesas y blancas... Antonina Barré ha comenzado a soñar cosas hermosas... el gigante se ha reído de ella sin parar así que Antonina decidió encerrarlo en el cajón de la cómoda nueva (muerte por falta de O2 jaja) para poder ordenar sus pensamientos... qué pasó allá arriba... qué... Notó que algo cambió la noche anterior, pues pese a repetirse los lugares, las personas, los sonidos, los colores, de repente entre el arte, el frenético baile, la conversación múltiple, la tristeza del joven francés, el vino chileno al amanecer y santiago en brumas congeladas ...en un instante se detuvo... el tiempo... fue a la madrugada en la extraña casa de paredes verdes, mientras los ojos azules relataban cómo su corazón había sido pisoteado recientemente... Antonina no quería escuchar, sin embargo en vez de levantarse, reirse y dejar la tristeza esparcida en los sillones amarillos, se quedó sentada y muda, enfocada en los ojos azules... esperó durante un rato... luego se perdió en un breve pero profundo abrazo ... y sin ni una palabra de por medio finalmente se marchó... mientras se alejaba con firmeza del llanto y de las súplicas, el frío le hizo recordar un instante en el retrovisor... y al llegar a casa al borde de la hipotermia, buscó el poema de Bukowsky que antaño Teresa solía leer a coro durante el amor... nos gusta ducharnos después... sonrió... antes de dormir, en la pared bajo la ventana, escribió: Im verachte das leben, hoy he visto a un extraño llorar por una mujer, puse sus manos entre las mías y le miré detenidamente a los ojos... creo que finalmente he dejado de existir...
(La ducha, Charles Bukowsky.
Nos gusta ducharnos después
(a mí me gusta el agua más caliente que a ella)
y su rostro siempre es suave y tranquilo
y ella me lava primero
me extiende el jabón por los huevos
los levanta
los aprieta,
luego me lava la polla:
"¡oye, esto sigue duro!"
luego me lava el vello de ahí abajo,
la tripa, la espalda, el cuello, las piernas,
yo sonrío, sonrío, sonrío,
y después la lavo yo a ella...
primero el coño,
me pongo detrás, mi polla en sus nalgas
suavemente enjabono los pelos del coño,
lavo ahí con un movimiento suave
tal vez me detenga más de lo necesario,
luego las piernas por detrás, el culo,
la espalda, el cuello, la hago girar, la beso,
enjabono los pechos, luego la tripa, el cuello,
las piernas por delante, los tobillos, los pies,
y luego el coño, una vez más, para que me dé suerte...
otro beso, y ella sale primero,
se seca, a veces canta mientras yo sigo allí
pongo el agua más caliente
disfrutando los buenos momentos del milagro amoroso
luego salgo...
normalmente es por la tarde y todo está tranquilo
y mientras nos vestimos hablamos sobre qué otra cosa
podríamos hacer,
pero el estar juntos lo resuelve casi todo,
en realidad, lo resuelve todo
porque mientras esas cosas están resueltas
en la historia de un hombre y
una mujer, es diferente para cada uno
mejor y peor para cada uno...
para mí, es tan espléndido como para recordarlo
después de la marcha de los ejércitos
y de los caballos que pasan por las calles fuera
depués de los recuerdos del dolor y el fracaso
y la desdicha:
Linda, tú me has traído esto
cuando te lo lleves
hazlo lenta y suavemente
hazlo como si estuviera muriéndome en sueños
en lugar de en vida,
amén.)

No hay comentarios: