miércoles, abril 09, 2008

momentum

"Al salir el ascensor estaba repleto, una sonrisa general, cortés, sin contacto visual, y luego un descenso silencioso, inhalar, exhalar, cabeza baja, entre los hombros grises eso si, atisbó unos ojos negros, cautivantes... al salir de la boca inmensa en cuyo estómago regurgitaban sus pensamientos cada noche, miró siempre hacia adelante, siempre, y no quiso ver dónde iba ni cómo ni con quién... el "hasta luego" se perdió en la luminosidad inquietante de esa hora...
El día pasó sin detenerse, tres veces, tantas como recordó los ojos negros... la mirada baja...
... al volver, caminar ya era una tortura y la atención estaba enfocada sólo al camino. Cuando se cerró la puerta del ascensor y dejó de mirar sus dedos, levantó los ojos y encontró unos ojos negros... cautivantes... sonrió... volvió a bajar la mirada y los ojos negros se dejaron caer en la noche iluminada de su balcón."

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