...dos bolsos, botines, traje... cuando por fin encontró un buen punto de equilibrio (tacos firmes, mano izquierda en la barra, derecha en la manilla, espalda en la ventana) y se terminó de acomodar, miró al frente y se topó con un torso a 15 cms. de la cara... ya debería estar acostumbrada pero esta vez no pudo evitar una cierta turbación, no cree que nadie más lo haya notado ya que fue fácil distraerse con mecánica en los oídos... pero él si lo notó, cree, y se encontró con su mirada fija, directa, muy cerca, y dentro de esos ojos había algo... casi pudo verlo entre su reflejo y el reflejo verde... cuando estaba cerca de transgredir el ámbito de lo convencional desvió la vista, y el viaje continuó así, entre extranjeros, colgando de las barras, evitando mirar al frente, aprendiendo de memoria las puntas de los zapatos negros, cafés, viejos, nuevos... los de él eran grandes y pardos... igual que sus ojos...
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